La Condena
Dicen que hay verdades liberadoras, lágrimas liberadoras, besos liberadores, abrazos liberadores, caricias liberadoras. Aparentemente soy victima exclusiva de la primera. No hay lágrimas, besos, abrazos y caricias que me liberen. Estoy llena, pero al mismo tiempo vacía. Como un tarro a rebosar de agua con un pequeño agujero por el cual esta escapa...
1, 2, 3... cuento los días desde que estoy aquí.
4,5,6.... los voy tachando del calendario... esperando el ansiado día de tomar el avión de regreso a casa. Esperando que la línea de tinta sobre el pequeño número desaparezca las dolorosas memorias del pasado.
Hoy ya no hay más lágrimas, pero el tarro esta lleno de dolor.... y el agua es de un brillante rojo.
Al igual que el tarro me desangro sin descanso...
-¿Sabias que te extraño?-
Estas palabras no me ayudan a descansar....
No me liberan.... -Sólo tu voz lo hace-
Mi liberador y mi más grande maldición... tu fantasma aún me persigue
Aunque intente alejarme de tí, aunque trate de ser fuerte..
-Me condeno-
Con el pasar de cada día, con la aparición de cada amanecer el dolor se hace más y más agradable...
-Me gusta-
...Creo que soy algo masoquista...
SI te lo propongo....
¿Volverías a mi lado?...
